Pintura de un amor intrascendente
Yu Xing —Mou Jun Hsu— es un ermitaño estudiante de postgrado de Bellas Artes. Su cuadro de graduación es sistemáticamente rechazado por su profesor, quien, reconociendo su talento, le ofrece una última oportunidad para terminar su proyecto ejerciendo durante 30 días como maestro sustituto de arte en una escuela rural de un pueblo costero, ocasión que deberá aprovechar, además, para inspirarse y culminar su obra.
Termina alojándose en un hostal, en donde es recibido con gran hospitalidad por el propietario Xu Lu Xi —Will Wen— y su hermano menor, de 18 años, Xu Lu Hui —Andrew Chien—. Este último es un joven alegre y entusiasta, amante del dibujo que, casualmente, estudia en la clase que ahora deberá compartir como alumno del recién llegado.
A cambio de transportarlo a locaciones especiales, Yu Xing acepta darle clases particulares de pintura a Xu Lu Hui. A medida que los días pasan, comienza una nueva relación entre ellos que los conducirá hacia el amor. En el devenir de la rutina, deberán atravesar por emociones diversas, como miedos e inseguridades típicos de una experiencia nueva para ambos.
Paralelamente, un melancólico vecino recién mudado, Ye Bing Chen —Wish Zhu—, trabaja en la construcción de un proyecto noble para así cumplir con el deseo de su difunta esposa, instalando una cafetería, negocio que manejarían juntos una vez jubilados. Las diversas interacciones con su vecino el hostelero irán conduciendo también a una relación amorosa que sanará finalmente sus heridas.
Así se hilvana esta pueril historia, con pretensiones de adulta, plagada de escenas infantiles y situaciones inverosímiles. Una obra fácil, ciertamente confortable, aunque viciada de defectos, tales como el abuso de clichés típicos del género y un coqueteo con la cursilería que, no pocas veces, provoca vergüenza ajena.
Los actores no son malos, pero hacen lo que pueden frente a un guion tan profundo como un charco y una dirección bastante pobre. El personaje interpretado por Andrew Chien (Xu Lu Hui) es exasperantemente inmaduro y contrasta demasiado con su compañero, lo que torna poco creíble el vínculo. Las escenas sexuales, aunque interesantes, terminan escurriendo hacia la nada.
La pareja del hotelero y el vecino resulta más madura, aunque se torna también poco creíble dado el facilismo absurdo con el que se resuelve. Estos dos jóvenes nos entregan, no obstante, un par de escenas de sexo bastante bien logradas y cuidadas. Es un dúo que promete, ciertamente, pero que ante la nula densidad del guion no puede cumplir.
Demasiadas situaciones forzadas desfilan dentro de una narrativa sin riesgos que se deja ver, capaz de provocar el escape de alguna lágrima o alguno que otro nudo en la garganta. La obra trasmite sin embargo honestidad, la justa e indispensable para pasar un rato tan agradable como intrascendente..
Fernando Ruiz
Exproductor
Termina alojándose en un hostal, en donde es recibido con gran hospitalidad por el propietario Xu Lu Xi —Will Wen— y su hermano menor, de 18 años, Xu Lu Hui —Andrew Chien—. Este último es un joven alegre y entusiasta, amante del dibujo que, casualmente, estudia en la clase que ahora deberá compartir como alumno del recién llegado.
A cambio de transportarlo a locaciones especiales, Yu Xing acepta darle clases particulares de pintura a Xu Lu Hui. A medida que los días pasan, comienza una nueva relación entre ellos que los conducirá hacia el amor. En el devenir de la rutina, deberán atravesar por emociones diversas, como miedos e inseguridades típicos de una experiencia nueva para ambos.
Paralelamente, un melancólico vecino recién mudado, Ye Bing Chen —Wish Zhu—, trabaja en la construcción de un proyecto noble para así cumplir con el deseo de su difunta esposa, instalando una cafetería, negocio que manejarían juntos una vez jubilados. Las diversas interacciones con su vecino el hostelero irán conduciendo también a una relación amorosa que sanará finalmente sus heridas.
Así se hilvana esta pueril historia, con pretensiones de adulta, plagada de escenas infantiles y situaciones inverosímiles. Una obra fácil, ciertamente confortable, aunque viciada de defectos, tales como el abuso de clichés típicos del género y un coqueteo con la cursilería que, no pocas veces, provoca vergüenza ajena.
Los actores no son malos, pero hacen lo que pueden frente a un guion tan profundo como un charco y una dirección bastante pobre. El personaje interpretado por Andrew Chien (Xu Lu Hui) es exasperantemente inmaduro y contrasta demasiado con su compañero, lo que torna poco creíble el vínculo. Las escenas sexuales, aunque interesantes, terminan escurriendo hacia la nada.
La pareja del hotelero y el vecino resulta más madura, aunque se torna también poco creíble dado el facilismo absurdo con el que se resuelve. Estos dos jóvenes nos entregan, no obstante, un par de escenas de sexo bastante bien logradas y cuidadas. Es un dúo que promete, ciertamente, pero que ante la nula densidad del guion no puede cumplir.
Demasiadas situaciones forzadas desfilan dentro de una narrativa sin riesgos que se deja ver, capaz de provocar el escape de alguna lágrima o alguno que otro nudo en la garganta. La obra trasmite sin embargo honestidad, la justa e indispensable para pasar un rato tan agradable como intrascendente..
Fernando Ruiz
Exproductor
Was this review helpful to you?


