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The Best Thing chinese drama review
Dropped 11/28
The Best Thing
0 people found this review helpful
by Itkdev
6 days ago
11 of 28 episodes seen
Dropped
Overall 4.0
Story 1.0
Acting/Cast 5.0
Music 5.0
Rewatch Value 1.0

Una serie vacía, sobrevalorada y sostenida casi por completo por la cara de Zhang Linghe

Valoración: 4/10
He intentado ver The Best Thing dos veces. La primera la abandoné porque me aburría. La segunda he conseguido llegar hasta el episodio 11 y puedo afirmar, ya sin ninguna duda, que no era falta de paciencia: la serie es tediosa, inerte y narrativamente hueca.
Se vende como un romance tranquilo y de combustión lenta, pero no es ninguna de las dos cosas. La tranquilidad no consiste en eliminar la personalidad, el conflicto, la tensión y el ritmo; y un slow burn exige que exista algo ardiendo, aunque sea bajo la superficie. Aquí no arde nada. Ni deseo, ni curiosidad, ni fricción, ni intimidad emocional. Solo hay dos personas atractivas coincidiendo una y otra vez mientras la fotografía, la música y las miradas alargadas intentan fabricar una emoción que el guion no ha sabido construir.
La narración parece una receta de cocina interminable: ahora ella se levanta, ahora va al trabajo, ahora visita la clínica, ahora se encuentra con él, ahora comen algo, ahora alguien comenta lo guapos que son. Las escenas no generan consecuencias, no cambian la relación y no revelan nada importante sobre los personajes. Se puede ver la serie mientras se hacen otras veinte cosas porque no exige atención alguna. No hay nada que comprender, anticipar ni recordar.
La protagonista es desesperante. Comprendo que esté deprimida, que padezca insomnio y que venga de una relación tóxica, pero el guion utiliza todo eso como excusa para convertirla en una mujer sin energía, iniciativa, carácter ni vida interior. No parece una persona tranquila, sino un cuerpo que se desplaza lentamente de una escena a otra. Apenas reacciona, tarda una eternidad en comprender lo evidente y carece de la menor fuerza dramática. La depresión no borra necesariamente la inteligencia, la rabia, el humor o la voluntad, pero esta serie parece creer que una mujer vulnerable debe comportarse como si estuviera sedada.
El supuesto protagonista masculino perfecto me resulta todavía más cuestionable. Ella es su paciente, se encuentra en un momento emocionalmente frágil y él dispone de información íntima obtenida dentro de una relación médica. Aun así, empieza a tantearla desde el principio, utiliza la medicina como vía para acercarse y se introduce progresivamente en su vida mientras continúa tratándola. La serie pretende venderlo como una green flag porque es guapo, habla con suavidad, cuida a los mayores y prepara remedios, pero la amabilidad no elimina el abuso de una posición privilegiada ni convierte en limpio un cortejo que nace dentro de una relación profesional desigual.
La supuesta amistad entre ambos tampoco es una amistad auténtica. Él ya está interesado sentimentalmente y emplea esa cercanía para ganar espacio mientras ella ni siquiera comprende sus intenciones. El amor no nace de una relación desinteresada que evoluciona: él inicia el vínculo con una finalidad romántica desde el comienzo y aprovecha todas las oportunidades que le proporciona ser su médico, vecino y confidente. Que después ella termine correspondiéndole no borra el modo en que se ha construido la relación.
Tampoco existe una razón convincente para que él se enamore de ella. Le parece bonita. Eso es todo. La serie repite constantemente que ella es preciosa y que él es tan atractivo que medio vecindario quiere presentarle a alguna pariente, como si la belleza de los actores pudiera sustituir la escritura del guion. No hay descubrimiento mutuo, admiración fundada, complicidad, desafío ni transformación. El guion no desarrolla el vínculo: se limita a declarar que existe y espera que el espectador lo crea porque Zhang Linghe mira intensamente a cámara.
El personaje de él también está construido con piezas prefabricadas: médico ejemplar, especialista entregado, madre muerta de cáncer, padre ausente, abuelo cariñoso, carácter sereno y rostro extraordinario. Todo está diseñado para fabricar al novio ideal sin concederle contradicciones reales ni obligarlo a examinar su conducta. Su pasado no añade profundidad; simplemente completa una ficha de personaje pensada para despertar admiración automática.
La serie es bonita, sí. Está bien iluminada, los protagonistas son atractivos y la medicina tradicional china proporciona una estética agradable. Pero una serie no es buena porque parezca un anuncio caro de té y flores con hombres perfectos. La belleza visual no compensa veintiocho episodios sin pulso, una protagonista sin sangre, un romance sin evolución y un conflicto ético que el guion ni siquiera es capaz de reconocer.
Entiendo que las admiradoras de Zhang Linghe disfruten contemplándolo durante horas. Lo que no entiendo es que eso se confunda con calidad narrativa. Si otro actor menos atractivo interpretara exactamente este mismo guion, probablemente nadie estaría hablando de una historia profunda, madura o reconfortante. Estaríamos hablando de lo que realmente es: una sucesión de escenas vacías embellecidas por una producción cuidada.
Le doy un 4 porque no está mal rodada y porque los actores hacen lo que pueden con un material muerto. No le doy un 1 porque existe cierto nivel técnico y visual. Pero como romance, como drama y como historia de personajes, me ha parecido un fracaso absoluto. No es delicada, no es profunda y no es lenta: es simplemente aburrida.

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