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Es de agradecer que la serie no nos muestre el idílico romance entre un soldado y una civil con una seca perfección del deber y esa lealtad a su país de por medio, sino que se atreva a ir más allá y presentarnos a dos polos opuestos cuyas profesiones hacen disparar la flecha del mutuo entendimiento en distintas direcciones. Esa ambigua travesía entre la vida y la muerte, entre salvar a un ser humano o acabar con él, es lo que define a estos dos frente a sus propias posturas.
Shin Jin podrá tener el código militar muy arraigado en las venas, vistiendo el uniforme con un patriotismo tosco y contundente, pero también tiene un sentido del deber que se aleja de sus superiores para rendirle cuentas a la sociedad que ha jurado defender. En un principio, a Mo Yeon le cuesta un poco ver esto porque gran parte de su carácter está sumergido en este estoicismo marcial que tanto se esfuerza en vestir, y no se le puede culpar en lo absoluto: como militar ha aprendido a callar su trabajo para conservarlo en un hermetismo sepulcral; y eso es lo primero que choca con ella.
También era bastante palpable desde un principio que la doctora no entendería la encrucijada de saberse defensor de la paz desde la comodidad que se respiraba en Corea del Sur y ahí es donde entra la ficticia nación de Uruk, un país ubicado en algún punto de la península balcánica —de tintes de medio oriente con arquitectura griega— donde ambos se reencuentran después de estar casi un año separados. El jeque árabe sería el primero de varios casos que se presentarían en ese lugar durante un puñado de semanas y que le darían a Mo Yeon la oportunidad de presenciar en primera persona lo que Shi Jin no le puede decir con palabras. Y de paso le serviría para entender por fin que la vida no puede ser definida en blanco y negro; que no vivimos en un mundo de dimorfismo donde sólo existe la maldad y la bondad; donde tendría que tomar decisiones poco agradables que afectarían a algunos para asegurar la supervivencia de otros, y el corazón se le quedaría en un puño cuando existieran situaciones donde un diagnóstico en medio de una catástrofe significaría la sentencia de muerte para una persona.
Y es que Kang Mo Yeon es transparente como el celofán, terca como una mula y con un carácter muy definido por su posición. Conocemos sus ambiciones, su lealtad desmedida al juramento hipocrático, sus planes a futuro y su reticencia de caer enamorada de Shi Jin sabiendo que cualquier misión secreta le puede costar la vida. Le vemos estallar en furia frente a su superior cuando le demuestra que el status quo de una familia es más importante que la experiencia aprendida dentro del quirófano y observar con suspicacia a la chica que le robó al novio jamás correspondido en su etapa universitaria. Para cuando llega a Uruk ya no hay cosa que nos sorprenda de ella pues le hemos leído la cartilla en su tierra natal y nos gusta.
Sin embargo, hay un punto en el que Yoo Shi Jin cuestiona por primera vez todo aquello por lo que ha luchado, y esto sucede cuando se topa con David Agus, un antiguo camarada estadounidense que desertó del ejército para convertirse en el líder de un grupo delictivo que merodea por la zona. Quizá el golpe no sería tan fuerte si en el pasado Shi Jin no hubiera arriesgado su seguridad para rescatar al soldado Ryan en aquella misión suicida donde su superior terminó acribillado por el fuego cruzado del enemigo. Esa ingenuidad innata en un alma tan pura es lo que le impide comprender que la vida a veces depara golpes difíciles; que hay personas que no nacieron para ser soldado; que el patriotismos no se puede comprar ni aparentar y que un acto de bondad en un mundo de bayonetas y misiles jamás se pagará con una firme fidelidad a tu bandera, seas de la nación que seas. Y él lo tuvo que aprender de la manera más cruel posible. La desilusión de saberse traicionado tarda lo suyo en salir a flote, pero cuando lo hace se exhibe como una ira contenida que lo domina por dentro, detonado también por el secuestro de Mo Yeon a manos del bastardo de Agus. Shi Jin sabe que no hay persona más peligrosa que un soldado sin patria y, si bien, disparar el gatillo le corroe la conciencia, también le sirve de catarsis para expulsar sus propios demonios; para volver a ser una persona de honor en esas dos horas de incertidumbre que le fueron concedidas.
Y también está la pareja secundaria: Seo Dae Young y Yoon Myung Joo. La peculiaridad de este par de tórtolos es que son una especie de Romeo y Julieta que los hace más irresistible conforme su historia se nos va revelando. Ambos son militares, pero ella es de un rango mayor que él, además de ser cirujana e hija de un importante general que no ve con buenos ojos que su retoño termine liada con un soldado que no hace tiempo andaba por las calles de la ciudad metido en una pandilla. De hecho, el papá no duda en conseguirle un pretendiente que esté a la altura de sus expectativas milicianas (que son muchas y son grandes) y así, muy a la vieja usanza, le pone de frente con el capitán Shi Jin para que terminen “juntos” en una relación que no se la creen ni ellos. Aquello termina siendo un triángulo amoroso bizarro que raya la ridiculez y la ternura porque Shi Jin es el mejor amigo del sargento mayor y tiene una relación muy fraternal con la teniente primera desde tiempo atrás. Además, él también los quiere juntos, por lo que su función como intermediario es, más o menos, neutralizar el campo de batalla para que estos dos confiesen su amor a rajatabla en lugar de darse golpes de pecho cada vez que se tienen en frente.
Ya su reencuentro en el hospital nos deja sudando en frío por la tensión tan sofocante que se respira, pero también por la dureza de ella y la rigidez de él. Tanto la doctora como el sargento poseen una coraza de hormigón propia de cualquier soldado, pero es tan diáfana que es posible asomarse entre esas capas de entereza que intentan mantener a pesar de la disconformidad que los consume por dentro. Seo Dae Young es el de la actitud sumisa, perceptiva y obediente hasta el tuétano y por eso Myung Joo no duda en usar su rango para llamar su atención, para hacerle espabilar un poco y para que abandone esa apariencia robótica y castrense que le empequeñece más de lo que debería. Pero ella es todo lo opuesto a él; tan vivaz como testaruda e inteligente. Sabe lo que quiere y conoce los medios para conseguirlo, a pesar de que siempre tiene a su padre —con sus tres estrellas sobre el hombro— pisándole los talones. Tampoco podemos despotricar contra el señor y la idea de bienestar que tiene para su hija; ya sabemos que en el ejército los rangos cuentan (y mucho) para establecer firmemente tu expediente y de paso tu reputación. Que una doctora cirujana se enrolle sentimentalmente con un simple sargento le parece una chapuza grotesca tanto para él como para su familia. A Myung Joo ese juicio sobreprotector le da unos altibajos tremendos a lo largo de todo el drama que alcanzan un punto crítico cuando ella agoniza en Uruk y rematan en el momento que cree muerto a Dae Young.
La suya fue una historia de amor que se sobrepuso a las decenas de obstáculos que se encontraron en el camino. Su evolución es palpable desde el comienzo y aunque tuvieron sus retrocesos éstos jamás se aglutinaron más de lo necesario. Fue una pareja que tuvo que aprender a respetarse por su condición de humanos más que por ser soldados, y lucharon (cada quien a su manera) para entenderse mutuamente en medio de esa fragosidad que les obstruía los sentimientos. Aun siendo polos opuestos se las arreglaron para inventarse cada quien su lugar en esa relación tan peculiar como radiante. Disfruté mucho viendo su constante evolución, y la química entre los actores servía para que esos diálogos francos que se escupian en la cara cada vez que se veían fueran tan irresistibles para ellos como para los que los escuchábamos.
El resto de los personajes tampoco tienen desperdicio. Era bastante evidente que algunos sólo estaban ahí para llenar huecos en el guión pero también que hubo otros cuyo papel era más importante. El cirujano Song Sang Hyun y la jefa de enfermeras Ha Ja Ae fungieron como una tercera pareja protagónica que también tuvo sus momentos de lucidez, sobre todo por la obstinación de ella para no sucumbir a la carismática personalidad del doctor, que igual le hubiera besado los pies con una palabra suya. La crisis existencial de Lee Chin Hoon durante su voluntariado también tuvo su epopeya. Empecé a creer que su desequilibrio mental lo iba a dejar en una eterna depresión que le haría abandonar la medicina, pero por suerte logró superarlo y regresar a Corea para estar al lado de su prometida durante el nacimiento de su bebé, y portar la bata blanca con orgullo por mucho tiempo más.
La dirección ha sido una preciosidad y ciertos episodios tienen unos planos tan hermosos que me he quedado embobada en más de una ocasión mientras retrocedía el streaming para ver la escena mucho mejor. Grabar en el extranjero fue un plus total porque permitió mostrar escenarios con unos paisajes naturales de ensueños (esos muy característicos de las islas griegas) además de enseñarnos ciertos aires distintos a los que este tipo de series nos tiene acostumbrados. Una mención especial a la playa Navagio con ese imponente esqueleto barquero que sirve como telón de fondo para la historia de los protagonistas por su gran valor sentimental.
Shi Jin y Dae Young son soldados hechos y derechos, su lugar está ahí, entre las barracas, los helicópteros y los cuarteles; entre las calles de su país y las zonas de guerra. Abandonar la lealtad a su patria sólo para quedar bien con sus novias me habría resultado ridículo porque también ellas están comprometidas a sus vocaciones. Por suerte, ese año de ausencia les enseñó a ambas parejas a sobrevivir por iniciativa propia, aun en las peores circunstancias, y para entender que su sacrificio personal siempre será gratificado por el bienestar de la gente, “en cualquier lugar de la Tierra. Y siempre bajo el mismo sol”.
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Clean With Passion For Now
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La pareja protagonista me ha gustado; me parecieron bastante bien aunque por momentos sus personalidades lograban exasperarme un poquito y ganas me sobraban de darles un zape para que espabilaran un poco xD. Los personajes secundarios son entrañables, y eso, en parte, consigue levantar los episodios cuando comienzan a decaer. Hay escenas muy graciosas, eso sí, y una que otra carcajada por ahí y por allá sí está asegurada.
Drama recomendado para quien quiera pasar un buen rato sin sufrir tanto en el proceso o esté hambriento de finales felices y relaciones cuquis al por mayor.
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Lee Joon Hyuk como el fiscal caído del cielo que destapa la hediondez donde se embadurnan los que gobiernan es probablemente uno de los que mejor se adapta a su papel, junto con Kim Sang Jung, que se lleva el número del villano de la historia, un soldado hundido en desgracia después de haber sido traicionado por la patria que juró defender. Porque Steve Lee es un pesado, así sin más. Si hay algo que hace a un villano interesante no es precisamente su nivel de maldad o lo que es capaz de hacer para lograr su objetivo, sino los motivos ocultos detrás de su malícia. Steve Lee se pasa esto por el forro y nos regala una nula intriga durante todo el show porque en cada episodio tiene que recordarnos por qué motivo está haciendo lo que está haciendo y la razón por la que no puede abandonar el camino que durante casi treinta años lleva delineando. Tardé un poquito en engancharme a la serie, pero a partir del séptimo episodio caí rendida a su pies con aquel disparo que retumbó en todo el edificio. El final del noveno también estuvo soberbio. Por desgracia, sentí que a partir del décimo episodio, no decae, sino que se estanca en una trama que tarda muchísimo en avanzar y eso desinfla la línea argumental en todos los sentidos, se paralizan muchos caminos que deberían avanzar y ciertas subtramas se quedan en nada (como el coma del papá de Na Na, del que ya no sabemos nada sino hasta llegar al final).
Lee Young Sung y Kim Na Na son la pareja protagonista de esta serie... pero vaya melodrama, oye. Tuvieron sus escenitas (dos/tres) que me parecieron bonitas y tiernas, y de ahí en fuera todo se quedó muy seco. Para la recta final resulta insoportable verles compartir una escena porque todas están para cortarse las venas, empacar las maletas y huir a Tailandia a venderle droga a tu abuela. Si hay algo que me mantuvo viendo la serie durante sus primeros episodios fue precisamente la relación tan punzocortante que tenían. Porque su inicio fue bueno —algo retorcido pero bueno— y el hecho de saber que Young Sung tenía prohibido enamorarse le daba al asunto esa tensión lo suficientemente firme como para imaginar a dónde nos llevaría la relación de ambos. Pues no, como dije: todo se quedó en nada. Esta pareja jamás brillo. El problema no fueron los actores, que dieron todo lo que tenían para ofrecer, sino que el guión no daba para más. Cuando se estanca la serie se estanca también la evolución de los personajes (si es que alguna vez la hubo); la relación, que en un principio parecía tierna, se transforma en un escenario exasperante, donde nunca pueden estar en sincronía porque él dice una cosa y hace otra, o viceversa.
EL GUIÓN. La trama es buenísima, da para exprimirla hasta el cansancio y sacarle muchísimo jugo, pero a los guionista se les murieron las ideas antes de tiempo y casi la mitad de la serie de transformó en algo innecesario. Aunado a eso, la evolución de los personajes es nula; de hecho, en el caso de Young Sung retrocede bastante conforme la situación es crítica y la recta final se comienza a vislumbrar, más o menos al tiempo que se entera de quién es en verdad él, la historia de sus padres y las motivaciones de Jin Pyo para convertirlo en su discípulo asesino. Es algo triste de ver porque la que paga los platos rotos es Kim Na Na y uno no anda precisamente de humor para tolerar esos diálogos chirriantes y contradictorios de Young Sung.
Ésta, creo yo, es otra errata en el guión: Hay cinco rostros responsables de la reprochable Operación Barrido. Todos ellos prosperaron y lograron puestos importantes, y son precisamente estas personas las que Young Sung tiene que aniquilar. Vale. Pero de estas cinco figuras existen dos, creo yo, que debieron acaparar a las otras tres porque resultan importante para el trío protagonista de la serie: Kim Jong Shik (padre del fiscal y responsable directo del accidente de los padres de Na Na) y Choi Eung Chan (Presidente de la República y de paso el padre biológico de Kim Young Sung). Pues bueno, el drama comienza con un ritmo compartido: cada ciertos episodios caía uno de los cinco y de verdad esperaba que el ritmo frenara un poco con estos dos individuos para profundizar más en sus pasados tan turbulentos. El padre del fiscal tuvo sus momentos, no lo voy a negar, pero el que se robó la vela en este entierro fue precisamente Chun Jae Man (¿quién?) un monopólico empresario que se adueñó de media Corea y de paso de la otra mitad de la serie. Hasta el sol de hoy no asimilo que le hayan dado tantos episodios a este hombre y sólo uno, UNO, al personaje más soberbio y magnífico de todo drama: el presidente Choi Eung Chan.
Choi Eung Chan viene a demostrarnos que la corrupción también puede ser cometida por un pan de dios. El carismático presidente tiene su toque de ternura y simpatía además de un aro de honestidad que lo convierte en un personaje sobrio, tímido y entrañable. Como espectadores nos cuesta entender que alguien como él se haya manchado las manos de sangre o haya recurrido al soborno para promover campañas políticas o aprobar una ley que beneficiaría a todos los universitarios del país. Incluso nos hace cuestionar si ciertas corrupciones son mejores que otras; algo que encara el propio Young Sung cuando se infiltra a su casa en busca de evidencias. Magnífico hubiera sido que le aportaran más tiempo del que le dieron para exponer sus ideas y convicciones y de paso para darnos una cátedra de por qué en la política a veces se recurre a atajos para lograr un bien mayor.
Hay algunos secundarios que vale la pena mencionar: Bae Shik Joong como el cocinero-comprador-compulsivo que es tan adorable como simpático, Da Hye (la hija del presidente) que comenzó siendo una niña mimada y caprichosa para dar el salto a la joven responsable y trabajadora que vemos al final; Lee Kyung Hee, señorona que jamás pudo superar el secuestro de su bebé y que al parecer la vida siempre se ha ensañado con ella de manera bestial pero se las arregla para salir adelante; los vecinos pequeñitos de Na Na que también tuvieron su odisea, o los colegas de los protagonistas en la Casa Azul y los subordinados del fiscal, y la mano izquierda de Steve Lee. Estrellitas para todos.
ES UN BUEN DRAMA. El hecho de que sea una serie de acción evita que resulte aburrida; siempre hay una escena que se roba cada episodio y que sabe explotar el potencial de la trama. Nunca faltan las piruetas en el aire y las patadas giratorias para aplaudir frente a la pantalla y apoyar al City Hunter frente a los villanos (o frente a su propio maestro). A su favor, y al de sus fans más leales, podría decir que no es mi tipo y no me imagino volver a verlo jamás en la vida —así de pasable me pareció xD— pero de que tuvo sus momentitos épicos los tuvo. El final me supo predecible e insípido pero tampoco es que pudiera ser distinto. Los últimos dos minutos sí que me hacen sentir pena ajena por la pareja protagonista porque, asumo que a la larga quedaron juntos, pero ese encuentro cuquis en el aeropuerto y luego Young Sung quemando llanta él solito por las calles de Seúl me dejó cuatrapeada y confusa porque no sé qué mensaje intentaron darnos con eso.
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Pero las fortalezas de Encounter/Boyfriend no pretender ser esas, sino otras, y si resulta triunfante es porque sabe en qué apoyarse. Las actuaciones de Song Hye Kyo y Park Bo Gum son buenas. El personaje de ella es menos versátil, casi seco (empresaria competente, pero sumisa con su familia política; tímida pero astuta; gentil pero férrea). El de él es todo lo contrario: tierno, infantil, transparente. Casi idílico.
La Habana, Cuba como telón de fondo a su historia de amor, es quizá una protagonista más, con sus edificios congelados en un pasado que huele a comunismo; con gente vivaz y alegre y autos que parecen venidos de medio siglo atrás. Vale la pena verlo por esos escenarios de ensueño. Ese caribe de olas que rompen en un malecón añejado por el olvido siendo testigo de un amor imposible venido del otro lado del mar.
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La premisa de la criatura del doctor Frankestein no es nueva, salvo que el personaje de Shelley no era ajeno al dolor emocional (más bien, se ahogaba en él de una manera que no sabía procesar). Pero no deja de ser "una monstruosidad" el no poder expresar los sentimientos más básicos. En ese aspecto, Jang Hyuk brilla demasiado: se necesita una versatilidad actoral única para interpretar a un personaje inexpresivo y él lo hace a la perfección.
Poner a personajes así de pétreos y fríos frente a la pantalla, convertirlos en protagonistas y pretender que empatizemos con ellos, puede ser un arma de doble filo. Generalmente, para que eso suceda necesitamos a otro personaje que le haga un peso contrario en la balanza. Alguien que sea todo lo contrario a lo que éste es. Alguien jovial y carismático. Alguien que pueda comprender y que sirva como brújula moral ante cualquier escenario. Tanto para el personaje como para el público. Park So-dam es maravillosa en ese papel a pesar de su juventud.
Y a pesar de todo (un guión a la altura, una buena dirección, un desarrollo de personajes bastante aceptable), el drama nunca me atrapó. Por momentos se me hacía sumamente lentísimo y en otros más se aceleraba a un ritmo frenético. Los personajes jamás consiguieron ganarme, a pesar de que tuvieron sus momentos y su relación siempre fue de menos a más. Aun así, pienso que todos deberían darle una oportunidad, por lo menos a los primeros dos episodios. Después de eso, si la curiosidad continúa, seguramente será un drama que será de su agrado.
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Designated Survivor: 60 Days
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Drama político puro y duro.
Designated Survivor: 60 Days no es para todo público. Tiene una trama densa, asfixiante, cardíaca y pesada de digerir. Pero es una serie maravillosa. En occidente quizá la juzguemos con una mayor ferocidad, a las sombras del drama original estadounidense que Netflix aun exhibe con orgullo en su catálogo a pesar de su reciente cancelación.Aun así, la diplomacia y los roces políticos internacionales a los pies del salvaje terrorismo siguen un mismo camino tanto a este lado del mundo como en la península coreana, sumida en una extraña tregua desde hace más de 60 años con su nación hermana.
El atentado al parlamento es solo el listón inaugural de una serie de acontecimientos que fluirán como un torrente sin posibilidad de freno durante los próximos 60 días (30, si nos ponemos muy estrictos). El drama en sí es un espiral de situaciones (cada una más grave que la otra) que parecen no tener fin. En este nivel de incertidumbre, bajo este panorama de histeria colectiva y misiles apuntando a un desastre nuclear, es donde un tímido Ministro del Medio Ambiente tiene que dejar de lado los microscopios, el laboratorio, los números y la ciencia misma, para ponerse al frente de una nación que no lo eligió jamás. El profesor Park Mu-jin es un experto en química, un genio de formulas y raciocinio, pero una completa mediocridad en cuanto a política se refiere. La honestidad, en un mundo de corrupción, está muy lejos de ser una virtud.
Quizá eso es lo que más peso tiene a lo largo de toda la serie: ver la evolución de un presidente forjado a la fuerza, por las circunstancias de un magnicidio, mientras intenta mantener a flote todos sus principios. En el proceso de hacer lo imposible le lloverán traiciones y consejos por igual. Pero la serie brilla por saber llevar todo de una manera astuta e inteligente, sin caer en las vueltas de guión inverosímiles y mal fundamentadas a favor de una subida de rating.
A la par del Presidente Park y su entrañable gabinete presidencial también está el pequeño grupo de la policía antiterrorista que lucha contra reloj para descubrir quién está detrás de aquel bosquejo tan mundano. La teniente Han y el misterio que envuelve todo lo relacionado con su prometido dan, por si mismo, para una serie aparte. Y sin embargo se agradece que hayan sabido hilvanar ambos escenarios sin parecer forzados.
¿Algo que pocos tolerarán, quizá? Es un drama 'largo'. Episodios que superan los 80 minutos (típico de tvN) no siempre se pueden ver en una sentada.
Recomendada totalmente para todo aquel que disfrute los dramas políticos e intensos. (Los dolores de cabeza están más que asegurados).
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Es el primer drama chino de este tipo (wuxia) que veo, y no es mucho mi estilo la verdad. Pero engancha, y mucho. La historia está bien, porque permite ver cómo van cambiando los personajes principales. Y las tramas están bien hiladas las unas con las otras. De hecho hay cosas que suceden, y no están muy explicadas, y te parece que te vas a quedar sin saber por qué son así, pero en algún momento terminas sabiendo qué pasó. Esa es una de las cosas que más me impresionó, que se tuviesen en cuenta ciertos detalles cuando quizás habían pasado más de 20 capítulos entre uno y otro.
Un punto que en principio no me gustó mucho es la historia secundaria de Liu Ying y Mu Ci, pero tengo que admitir que luego me pareció bonita, aunque no le viese sentido al principio. Y sin duda, uno de los mejores puntos de esta serie (y de muchas otras asiáticas) es el hecho de que haya algún tipo de "retribución", que lo que "siembras lo vas a recoger" como pasa con Sui He... y aunque en otras críticas algunos decía que a Run Yu no le pasa, yo si que creo que el karma le pasa factura.
En cuanto a la actuación, aunque los dos personajes principales me han gustado mucho (más que nada Jin Mi en la primera parte como inocente hada y buena médico en la segunda parte, y Xu Feng en la última parte atormentado y un poco maquiavélico), pero sin duda, creo que me quedo con la actuación de Leo Lio como Run Yu, sobretodo cuando interpreta a Lord Pu Chi.
Música: quizás un poco repetitiva, no lo dudo, pero está chula y va bien con la trama de la historia (sobre todo cuando has leído lo que dicen las letras de las canciones)
Es posible que vuelva a verla, ya vi los últimos diez capítulos justo después de terminarla, así que me imagino que teniéndola en Netflix, volveré a ella alguna que otra vez.
Aunque sean muchos capítulos, engancha y vale la pena.
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Empecemos que visualmente este drama es hermoso, su cinematográfia es de las mejores los escenarios y locaciones fueron las adecuadas para ir contando la historia.
Los personajes, Perfectos, el duende, la novia, sunny y el ángel al principio se puede sentir un poco serio el ambiente pero conforme pasa la historia te vas enamorando.
Es el drama con el que más he llorado, fui tan masoquista que volví a ver el final.
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¡Adelante, Adelante, Calamar!
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Se ve super rápido y se hace super ameno además la historia es demasiado bonita y los personajes (todos) son adorables!!!
Los que no lo habéis visto aún tenéis la suerte dr que el drama ya está completo, yo tube que sufrir cada día esperando los capitulos ikbviroub menos mal que lo subían rápido sino me daba algo.
También gracias a este drama he conocido al principal actor que me ha encantado, es guapisimo y es exactamente mi tipo de actor por la personalidad! (seguro que os enamoráis)
Se ha colocado en el puesto nº1 de mis dramas chinos favoritos y no creo que vaya a bajar pronto!!! *-*
LO AMO !
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Si bien, tiene sus errores logro complacer mis expectativas. Nuestras tres protagonistas fueron muy bien trabajadas, sus personajes son excelentes, las historia de cada una de ellas tan diferente pero a la vez tan iguales. Las relaciones entre adultos, maduras, con clase. Las charlas entre pareja, muy bien escritas.
Mientras veía esta serie vi los comentarios quejándose por la relación entre la Morgan y Tammy, y yo no puedo estar más satisfecha por esta. Es realmente una relación que se adapta a los tiempos que se están viviendo, el hecho que cada uno tenga un punto de vista del matrimonio y que cada uno tenga sus argumentos (en este caso Tammy tenía más y con los cuales mas me sentí a gusto) y el poder discutirlo como dos personas normales.
El final, el final... me paro y aplaudo.
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Me gusto que fuera un drama con casi nula fantasía ( inmortales , poderes , etc) ya que lo único fuera de la realidad era el vinculo padre - hijo .
El elenco muy bien elegido , los actores principales tenían mucha química y al no ser un drama de romance esta química hacia creíble la relación entre estos 2 .Es decir si estas buscando escenas románticas este no es tu drama .
La música ambiental esta justo para cada escena , pero a mi que me gustan los OST me falto una con letra llamativa para recordar el drama .
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Lo bueno de la historia es que ni bien se terminaba un arco argumental, ya se empezaba a tejer el siguiente. Por lo que no teníamos el problema frecuente de estar capítulos y capítulos hasta que pase algo digno de mirar.
Lo malo de la historia. Estaba plagado de altibajos por momentos genuinamente la disfrutaba y por otros sinceramente no me podía importar menos. Otro problema recurrente del drama, fue el uso excesivo del troop del envenenamiento y la venganza por la matanza de una familia.
Personajes:
En general no había casi química entre ninguno del elenco. La actuación era lo más plana, no transmitía ningún sentimiento, esto es especialmente una contra teniendo en cuenta la cantidad de parejas que se habían formado.
La actuación me pareció un poco exagerada por el lado de Xiao Tai y Gao Meng Fei. No me creí nada como los escribieron, sobre todo la actitud de este último para con la protagonista con la que se había criado y la reacción al saber la verdad de uno de los pilares de la trama. Otra cosa que me pareció occ fue la actitud de Qing lan cerca del final con Ming He.
Otro problema fue que al menos uno de los personajes desapareció un buen día y nunca se la volvió a ver, sin explicación.
Respecto de la FL, nos hicieron creen que la protagonista maduraba en el camino y siempre pecaba con lo mismo hasta el fin, la imprudencia. Contadas con los dedos de una mano nos dieron escenas donde se lucía por usar la cabeza. El ML en vez de darle el camino se cansó de salirse de las supuestas reglas para ir a ayudar a la que le gusta. Respecto del nacimiento de su romance tampoco hubo claridad.
Lo positivo
Tal vez el punto más fuerte de esta serie es el estilo de filmación y el cuidado que le pusieron a las escenarios que se utilizaron. Muy poco CGI y se nota que le pusieron un poco más de plata al tema de los trajes y el ambiente en general, cosa que no sucede en todos los dramas.
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Inadvertidamente enamorados
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Accidentally in Love, RECOMENDA!!
Es un dorama muy bueno, en donde la trama es interesante, entretenida y divertida. Aveces tiene escenas muy cliche pero eso es lo que le da la belleza.Si eres sensible como yo, se te aguara el ojo mas de una vez (pero no es mucho problema). Es un dorama de ComRom. Me encantaron todas las escenas de los protagonistas con todos esos sentimientos encontrados, y las personalidades que les dieron. Como la protagonista desempecho los tres papeles que le correspondieron me encanto y me gusto como adaptaron el libro para volverlo serie. Aparte de eso, la dejo super recomendada (desde el cap 15 empieza lo mejor). Disfrutenla.¿Te ha parecido útil esta reseña?
Hasta el capítulo 30 o así los ví sin parar. Hay acción, misterio, un poco de romance (aunque afortunadamente no es lo principal)... y estrés, porque claro, todo el rato estás pensando si les descubrirán.
Lo único que no me convenció es a partir de que la primera gran misión se termina y el gran conjunto de los actores principales como Song Min ya no aparecen más (claro, que era mi personaje favorito y eso no ayuda). Aquí perdí el interés durante un tiempo, y lo fui terminando de ver poco a poco... Pero hasta entonces es fantástica. Después, los últimos cinco capítulos coge otra vez un ritmo trepidante y te desespera no saber qué va a pasar.
Si os gusta saber más de la historia y las series de acción, incluso con sus 45 capítulos, no os la perdáis.
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