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por Klore6
sep 20, 2019
26 of 26 episodios vistos
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Global 10
Historia 10
Acting/Cast 10
Música 9.0
Volver a ver 10
Soy mala para las comedías románticas pero cuando vi en el casting a Kang Dong Woon, no pude resistirme, y me encantó verlo en un drama.
Una historia tierna, que nos cuenta que del odio al amor solo hay un paso... lo malo es que nos sigue mostrando que las mujeres tienden a enamorarse de los "patanes", sin embargo hay algo en los dramas coreanos acerca de ellos... estos "patanes" tiene un corazón amable y cálido, necesitado de amor y lleno de miedo de ser lastimados.
Las actuaciones son entretenidas, y muy diferentes a las que nos han acostumbrado ahora.
De verdad que este drama merecía una nueva temporada, y la hicieron hace poco, y volvió a ser un éxito, porque la historia da para eso, porque nos enseña que de nada sirve cosechar todo el dinero si no tenemos a una persona que nos ame a nuestro lado, que la familia es parte fundamental en nuestras vidas.
Desearía que todas las comedias románticas fueran como esta.

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Hotel del Luna
A 1 usuarios les ha parecido útil esta reseña
sep 19, 2019
16 of 16 episodios vistos
Visto 0
Global 8.5
Historia 7.5
Acting/Cast 8.5
Música 10
Volver a ver 8.0
Merece la pena por ver a la preciosa IU y todos sus cambios de looks (incluyendo unos maravillosos diseños de uñas) la cual hace un gran papel, una pena que el resto de los personajes no avancen mucho a lo largo de la historia y casi todo el guión se lo lleve IU.
En general una historia novedosa con fantasmas de por medio que no será de mis favoritas pero no está nada mal, es una historia romántica pero no muy amorosa a nivel besos y pareja.
Destacaría la OST que es preciosa, algo que echaba de menos de los últimos doramas que me he visto.
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Mr. Sunshine
A 1 usuarios les ha parecido útil esta reseña
sep 11, 2019
24 of 24 episodios vistos
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Global 9.0
Historia 10
Acting/Cast 10
Música 9.0
Volver a ver 8.0
This review may contain spoilers
Si empiezas a ver el dorama quizás no te enganché, pero te recomiendo seguir viéndolo.
A mi me pasó, me vi los primero 15 episodios sin pena ni gloria, me gustaba la historia y los personajes pero se me hacía lento y el guión un poco simplón (quizás por la traducción de Netflix). Pero aun así lo seguí viendo, menos mal.
Es un dorama con mucha presencia bélica, me gustan los históricos pero no había visto ninguno de está época y me sorprendió bastante pues desconocía la historia y lo que sufrió Corea entre 1900-1945.
Destacaría la fotografía, pues es asombrosa y sinceramente la calidad de la serie es increíble. En el primer capítulo hay escenas con croma, horrorosas, supongo que por falta de presupuesto y luego mejoraron la calidad consiguiendo escenas espectaculares a nivel de efectos, muchos personajes, etc.
La banda sonora es muy bonita, aunque no creo que ninguna canción sea para escucharla muchas veces fuera del dorama como, por ejemplo, la de Descendant of the Sun que por cierto, salen muchos actores de este mismo dorama.

Ahora bien, si los primeros 20 capítulos están bien los 4 últimos son de una calidad suprema y por la que deberías ver este dorama. Por favor, tened cerca algo para secar vuestras lagrimas.

Hasta la fecha el dorama con el que más había llorado fue Moon Lovers, pues con este creo que he sufrido aun más.

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Moment at Eighteen
A 1 usuarios les ha parecido útil esta reseña
por suki
sep 11, 2019
16 of 16 episodios vistos
Visto 0
Global 9.5
Historia 10
Acting/Cast 10
Música 9.5
Volver a ver 8.0
¿LO RECOMIENDO?
Sí, especialmente si eres fan de los dramas escolares o te gustaría empezar a verlos.

El ost es precioso, la fotografía es muy bonita (me recuerda a una mezcla entre "The smile in your eyes" y "Wightlifting Fairy Kim Bokjoo"), los personajes tienen todos historias muy interesantes y tiene de todo: romance, dramas familiares, MUCHA injusticia que hace que quieras saber más para ver si se resuelven las cosas o no, amistades entrañables y como en cualquier drama escolar corano que se precia, una dura crítica al sistema educativo en Corea del Sur.

MI RESEÑA EN DETALLE (SIN SPOILERS)
Los primeros 5 capitulos de este drama te dejan muy mal, pero no porque sean malos si no porque en 5 horas te comes la miseria más absoluta de los personajes y por esta razón me costó mucho retomar el drama. Por suerte, si por alguna razón te sientes como yo y crees que no aguantas tanta injusticia en el drama, te aliviará saber que a partir del episodio 6 todo mejora y tendrás un mejor sabor de boca viendo los episodios.

Soy una persona que disfruta ver pasar a los personajes por momentos dificiles y que así se desarrollen, pero los primeros eps de este drama fueron como cientos de cuchillos en el corazón (solo mi opinión). Sin embargo, la crueldad de la trama (si es que se puede llamar así) no quita que los personajes y sus historia te atrapen desde el minuto uno.

Moment at eighteen es un drama escolar de mis favoritos, con problemas y personajes qu pueden parecer de primeras lo típico de cualquier drama coreano adolescente. El alumno obsesionado por conseguir el mejor puesto de la escuela hasta puntos rídiculos, el chico que no pone mucha atención en los estudios y se mete en problemas, la alumna perfecta pero con problemas en casa... Sí, estos son los típicos personajes de dramas escolares, pero porque son perfectos para contar los problemas de la sociedad coreana y aunque parezca repetitivo, Moment at eighteen los hace ver distintos y únicos.

¡SPOILERS! - SOBRE LO DE OH JE/MOONBIN
Nunca jamás había visto un drama con un personaje principal lgbt (no sé si es gay o bisexual) y cuando este drama marcó la diferencia juro que casi me pongo a llorar. La representación en Corea está muy, muy atrasada y es casi inexistente, con menos de los dedos de una mano puedes contar los personajes lgbt de dramas coreanos, normalmente no relevantes a la trama y tratando su sexualidad como algo taboo.

Moment at eighteen, en cambio, hizo a un personaje querido y lgbt. Me encanta. Aún así, me decepcionó que no se tocara más el tema con Hwiyoung, no pedía que terminaran juntos porque sabía que eso ya era mucho pedir lol, pero almenos algún momento entre ellos incluso si no era romántico me hizo falta.

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Ying Ye 3+1
A 1 usuarios les ha parecido útil esta reseña
por YoD
ago 30, 2019
16 of 16 episodios vistos
Visto 0
Global 7.5
Historia 7.5
Acting/Cast 7.5
Música 7.5
Volver a ver 7.0
Lo primero que tengo que hacer, es felicitar a este drama por su tema principal de acción, que en verdad te motiva a ver las escenas con emoción y estilo. Incluso, la canción la tengo entre mi lista musical que escucho cada vez que puedo.

Las actuaciones estuvieron aceptables para tratarse de adolescentes, y la química entre los protagonistas estuvo bastante acertada. Por su parte, el resto de los personajes también estuvo definida, cada uno con un estilo único: desde el compañero fortachón que era fiel a sus amigos, hasta la amiga de la protagonista, una chica tierna dispuesta a dar los consejos más sinceros. Todo esto con el propósito de agregarle un valor especial al tema de la amistad, el compañerismo, y la rivalidad entre chicos y chicas.

La historia en sí es diferente. Aunque no sea la mejor del año, puede llegar a llamar la suficiente atención como para que un público adulto se vea interesado tanto como uno juvenil.
Con referencia a la comedia manejada, pienso que fue inocente y fresca, haciendo de la trama una secuencia ligera.

¿La recomiendo? Sí. Te hará pasar un buen rato, haciéndote olvidar de la rutina.
¿La volvería a ver? Sí, siempre y cuando tenga tiempo.

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The Monkey King
A 0 usuarios les ha parecido útil esta reseña
por YoD
ago 30, 2019
Visto 0
Global 5.0
Historia 5.0
Acting/Cast 5.0
Música 5.0
Volver a ver 1.0
Ojo con el título: no estoy criticando el mito, sino esta versión publicada bajo una actuación demasiado estereotipada. Comprendo que es un mono humanizado, con la capacidad de comunicarse como si se fuera una persona. Sin embargo, me resultó molesto oír los constantes sonidos onomatopéyicos que realizaba como para recordarnos en todo momento que se trataba de Wukong, el mono guerrero y parlanchín.

Conozco la historia de Viaje al Oeste, y respeto que quisieran contar los orígenes de nuestro particular amigo, lo que no me termina de convencer es... ¿Por qué rayos los movimientos eran exagerados al andar y expresarse? ¿Quién dijo que los monos caminaban así?

La actuación del resto del elenco tampoco fue la gran cosa, siento que faltó seriedad y empeño en el asunto.
Y la historia en sí tampoco estuvo bien definida, porque quisieron abarcar tanto en una sola película que terminó resultando apresurada, saltando de aquí para allá como el propio protagonista, obstaculizando seguirle el hilo y enredando al espectador.

Por otra parte, sigo sin entender cómo los chinos con tremenda tecnología siguen tan atrasados como para presentarnos una película del 2014 en donde los efectos especiales sean peores que El reino perdido, la película de Jet Li y Jackie Chan del 2008 estando en el año 2014.

Con todo esto, espero igualmente que la segunda parte sea mejor, pues en el trailer promete algo más serio y mejor trabajado.

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Rolling Love
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por YoD
ago 30, 2019
12 of 12 episodios vistos
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Global 8.5
Historia 7.0
Acting/Cast 8.0
Música 8.5
Volver a ver 5.0
Rolling Love es una serie bastante sencilla, que sin duda alguna te deja una sensación cálida dedicada al cariño, a los amigos y a la comida. El concepto de la cocina va muy bien aplicado desde el principio, nunca llegando a atosigarte de puras charlas técnicas en la gastronomía.
Los límites presentes entre la comedia y el drama funcionan de maravilla, sin tener la obligación de abandonar el primer concepto que presentan.
Enfocándonos ahora en los protagonistas, tenemos a dos personajes bien trabajados en conjunto, creando el equilibrio perfecto para desarrollar una atmósfera muy tierna. Sin embargo, el rol de la chica hubiera sido un poco mejor si su amor se hubiera definido desde el momento adecuado, evitando que se sintiera desprevenido e inseguro al tomar decisiones.
La banda sonora, por su parte, no tiene nada que envidiarle a otros doramas. Te deja un recuerdo inolvidable de su hermosa melodía dedicada a la convicción y a la perseverancia.
Por último, debo asegurar que la historia merece una oportunidad para verla, porque contiene una característica especial que te hace quererla.

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Love Strategy
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por YoD
ago 30, 2019
32 of 32 episodios vistos
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Global 6.5
Historia 6.0
Acting/Cast 8.0
Música 6.5
Volver a ver 1.0
Soy muy curiosa con las series chinas, porque su popularidad está por debajo de las k-dramas y de los j-dramas, y siento que merecen la pena darles una buena oportunidad. Así que al ver a un actor coreano interpretar al protagonista en una serie china, me imaginé que iba a ser una de las historias más interesantes que vería. Cual fue mi decepción al ver cómo pasaba el tiempo y la serie continuaba, sintiendo que realmente no estaba avanzando en lo absoluto.

Las actuaciones en general fueron entre regulares y buenas. Sin duda alguna los que salvaron un poco el drama fueron los protagonistas que mantenían una buena química y el amigo de la familia, el dueño del restaurante. Por el resto no logro recordarlos, aunque tengo un indicio de obstinarme del hermano menor de la chica por su egoísmo, de sentirme recelosa con el antagonista, y de haber odiado a la villana por su prepotencia.

La música no me desagradó, o eso creo. Solo recuerdo no haberme quejado por ella, así que supongo que fue muy neutra.

El drama no lo volvería a ver porque estaría cansada y posiblemente aburrida de sentir lo mismo en cada capítulo. Por otra parte, recordar el final me resulta positivo, pero debo decir que no fue suficiente para salvar a la serie, así que en un futuro, no estará entre mis dramas por recomendar.

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First Kiss
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por YoD
ago 30, 2019
11 of 11 episodios vistos
Visto 0
Global 8.0
Historia 8.5
Acting/Cast 8.5
Música 9.0
Volver a ver 5.0
¡La definición de ternura no es suficiente! Aunque parezca extraño, el dorama tuvo la excelente decisión de enfocar el amor fraternal antes que el de la pareja, transformándolo en una historia única que hace valorar más a tu propia familia.

Los actores de verdad supieron jugársela al tratar con una trama sencilla y a la vez delicada. La música recuerdo haberme sentido agradada por escuchar el opening cada vez que iniciaba un episodio, y el romance fue muy satisfactorio ^w^, con un excelente sabor de boca.

¿Qué le cambiaría?... Nada, es perfecta en su completa sencillez, sumando todos los ingredientes con exactitud: amor, ternura, drama, fraternidad, alegría y amistad.

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20th Century Boys 1: Beginning of the End
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por YoD
ago 30, 2019
Visto 0
Global 10
Historia 10
Acting/Cast 9.0
Música 10
Volver a ver 10
Nombré a la reseña de esta manera porque recuerdo que, hace unos años, leí en un artículo una comparación del triunfo que tuvo esta trilogía en Asia oriental, como el que tuvieron las películas de Tolkien en occidente. Claro, no tiene nada que ver una historia con la otra, pero la intención era imaginar el nivel que tiene esta potente historia.

La actuación de los personajes se mantuvo siempre excelente, enfocados en expresiones reales, mostrándonos a un asesino escalofriante imposible de identificar. La música, estuvo bien adaptada cuando se requería, y los efectos especiales, aunque no fueron los mejores, dieron un reflejo del esfuerzo por hacer de esta historia una obra maestra.
La historia en sí es EX-CE-LEN-TE. No entiendo cómo rayos muchas personas no saben de su existencia.

Me limito a hacer una buena comparación entre Live-action y el manga, pues no me he terminado de leer este último. Pero hasta lo que llevo leído, aseguro que se adapta perfecto.
No he visto las otras dos películas, y es algo que tengo pendiente cuando cuente con el tiempo suficiente para dedicarme a él 100% a la excelencia.

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Anna-san no Omame
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por YoD
ago 30, 2019
10 of 10 episodios vistos
Visto 0
Global 8.0
Historia 9.0
Acting/Cast 9.0
Música 6.0
Volver a ver 8.0
Un extraño tesoro que hallé cuando me estaba iniciando en este mundo de los doramas. Es importante tener en cuenta que la historia suele ser tan peculiar que no es fácil que sea del agrado de muchos. Por eso advierto al decir que dependiendo de lo que busques podrá gustarte o no, ya que Anna-san no Omame está ubicada en esa frontera de lo bueno y lo malo.
En lo particular me reí un montón con ese tipo de humor que me resultó innovador, incluso hasta ahora no he encontrado un dorama que me satisfaga como este lo hizo.

Las actuaciones a pesar de que no fueron las más ideales para ser nominadas al Oscar, fueron respetables. La banda sonora si mal no recuerdo me causaba simpatía, y la historia en sí me pareció muy original, con las pequeñas parodias en donde se esforzaban con los efectos para simular un anime (increíblemente les quedó bien).
Con respecto al final... es tan loco que ni yo sé que decir. Al principio pudo molestarme por lo raro, anormal y controversial, pero increíblemente en segundos lo acepté. Sin embargo, me atrevo a decir que pensé en que hicieran una segunda temporada para acomodarlo, pero bueno... ya han pasado años, así que me quedaré con el confort que tenía, y me mentalizaré en estos días para volverla a ver.

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Attack on Titan
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por YoD
ago 29, 2019
Visto 0
Global 1.0
Historia 1.0
Acting/Cast 1.0
Música 1.0
Volver a ver 1.0
This review may contain spoilers
¡Malísima! Sinceramente no voy a perder mi tiempo en ver la segunda parte. Uno de los peores errores que cometieron fue haberla querido terminar antes de que el propio manga lo hiciera, mostrándonos un final alternativo del asco.
Si querían aventurarse en realizar una tipo de producción de ese calibre, debieron considerar estudiar las posibilidades por unos cuantos años más, recaudar los recursos necesarios, y elegir mejor a los actores y a los guionistas. En definitiva, quedó como una parodia que no pude parar de burlarme de una manera despectiva cuando quisieron alterar todo, desde la historia, los personajes, la época, y como ya dije antes, hasta el mismo final.

Quizás, lo único que pueda salvarse sean los efectos especiales que no estuvieron del todo mal. Por el resto, no la recomiendo para nada.

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Su vida privada
A 2 usuarios les ha parecido útil esta reseña
ago 29, 2019
16 of 16 episodios vistos
Visto 0
Global 8.5
Historia 7.0
Acting/Cast 10
Música 8.0
Volver a ver 9.0
Me he divertido como una enana viendo este drama. Es una comedia romántica bastante sencilla, sin villanos malísimos de por medio ni la tensión incesante de triángulos amorosos (lo de Eun Gi jamás llegó a hacerlo, la verdad). Duk Mi y Ryan Gold como pareja me han gustado muchísimo y no puedo negar que me he quedado con ganas de más, a pesar de ser esa clase de relación que, una vez que zarpa, ya no se hunde jamás. Ciertos momentos que nos regalan no dejan de rozar todo cliché ya visto antes (como lo del parque de atracciones y eso de conocerse brevemente siendo niños), pero tampoco es que resulte monótono el asunto.

También eso de poner a una curadora de arte como fan anónima de White Ocean (y en plan stalker con Shi An) me ha parecido bastante entretenido, pues gran parte de la comedia surge gracias a las situaciones de ella intentando mantener su dignidad intacta mientras se deja media vida entre los conciertos, aeropuertos y hoteles.

Este drama tiene un aire a What’s Wrong With Secretary Kim, otra comedia de Park Ming Youg que también disfruté mucho. De hecho, pienso que se le da muy bien este género. Me parece mucho más desenvuelta en ese ambiente que en dramas como Remember: War Of The Sun. Con el que tenía mis reservas era con Kim Jae Wook, porque como villano, suicida y exorcista lo hace siempre de maravilla, pero jamas le había visto en un papel como el de Ryan. Y me encantó. Tiene un carisma arrollador, a pesar de que un principio sientes que se pasa tres rayas de arrogante. Sin embargo, su evolución es palpable.

La única pega que tuve con esta serie fue el asunto del hermano de Duk Mi, ya casi en la recta final. No diré más para evitar spoiler pero siento que esa pequeña revelación del pasado no venía ni al caso. Más allá del dramatismo sin sentido tampoco es que aquello tuviera un motivo de ser.

Aun así, es una serie que recomiendo muchísimo a quienes buscan diversión así sin más; para pasar un buen rato. Personajes como Seon Joo, el pequeño Geon Woo y sobre todo la entrañable “villana” Uhm So Hye se encargarán de regalar más de una carcajada garantizada. Se los aseguro.

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Signal
A 0 usuarios les ha parecido útil esta reseña
ago 28, 2019
16 of 16 episodios vistos
Visto 0
Global 10
Historia 10
Acting/Cast 10
Música 10
Volver a ver 9.5
This review may contain spoilers
El argumento de Signal es sencillo aunque se complica a cada capítulo, y lo de la corrupción dentro de la policía es tan predecible como el sol que saldrá mañana en el horizonte, aun así el verdadero peso de la historia recae en la comunicación del pasado y el presente que mantienen estas dos personas. Es verdad que la idea de una familia humilde destrozada por la corrupción es algo más masticado que un chicle, pero valiéndose de un poco de imaginación y un guión a la altura se puede sacar una historia bien contada. Y la historia de Park es así; termina siendo el último eslabón en una serie de casos que al parecer, por caprichos del destino, terminan hilvanados unos con otros en una telaraña atemporal debido a su estatus sin resolución. Siendo el personaje central, su historia tardó lo suyo en ser contada, y la única referencia que nos queda son esos tristes recuerdos de tiempos oscuros en los que se sentía solo, y que remarcaban más la ausencia de un hermano que para sus ojos era el ser más ejemplar. Si de algo sirvió ponerle como líder inmediato a la detective Cha Soo Hyun es para expulsarle ese resentimiento hacia sus colegas y a su propia profesión. Ella le enseña que hay policías que están muy lejos de su limitada e insulsa visión resentida de víctima.

Cha Soo Hyun, interpretada por la icónica actriz Kim Hye Soo, no puede pasar desapercibida. Es un personaje extraordinario que se ha convertido en uno de mis favoritos en cualquier ámbito y en cualquier medio. Los silencios de Soo Hyun valen toneladas, pero lo verdaderamente maravilloso es atestiguar su increíble evolución: desde los tiempos de policía novata a la experimentada líder de un equipo de cuatro que apenas puede darse abasto con la cantidad inmensa de casos que les caen encima. La vemos ingenua e inocente en su juventud, tan domada por la academia y excesivamente sumisa ante sus superiores para después verla en un presente que nos parece imposible: ahí mismo donde golpea la mesa de interrogatorios para exigir una declaración o allí donde no duda en elevar la voz ante sus jefes para señalar el punto donde convergen sus problemas. La detective Cha porta la placa policial con orgullo desmedido porque aprendió a valorar su profesión gracias a la inquebrantable voluntad de un hombre bueno que conoció en el pasado. Quizá eso de seguir soltera después de los cuarenta le de una buena jaqueca a la anticuada de su madre, con la típica actitud pueril de una señora que ve con desagrado cómo su retoño pierde el brillo de sus años, pero Cha no desiste a su extenuante trabajo de escritorios diminutos repletos de carpetas apiladas, café barato, cubículos bulliciosos como leal vigilante de la ley. Le gusta su profesión y sufrió lo suyo para estar parada ahí con una dignidad envidiable, y no deshojando margaritas ataviada con una pijama rosa, mientras sus sobrinos brincan en la cama y la necia de su madre le consigue la vigésima sexta cita a ciegas con un abogado calvo y cincuentón.

Lee Jae Han es el alma más pura del vecindario. Y mira que no es un personaje complejo; de hecho, si el bueno de Lee brilla tanto es por su transparencia. Es imposible no amarlo. Es un churrete de honestidad, de bondad y una ejemplificación digna del genuino sacrificio. No es que sea perfecto, sino que son precisamente sus defectos los que le añaden mil puntos a su nobleza. Es un individuo nacido en la época equivocada, con una postura infranqueable donde confluyen de manera desmedida el amor a la verdad, la justicia y el valor. Un policía hecho y derecho en peligro de extinción por culpa de aquellos colegas que sucumbieron ante el capricho de la impunidad a cambio de un puñado de migajas de pan tiradas en el suelo. Está demás decir que él se lleva la serie con una diferencia abismal sólo porque la actuación de Cho Jin Woong vale cada minuto y cada jodida escena donde aparece; desde su torpeza al hablar, hasta su testarudez para conseguir lo mismo una confesión que una pista. Lloré con él; sufrí, reí y me emocioné cuando lo hizo y se me partía el alma en pedacitos chiquitos cuando le veía gritar sus frustraciones y derramar océanos de lágrimas de impotencia al no tener el poder de cambiar las cosas tanto como quisiera por culpa de esos soberbios hipócritas que le destrozaban la vida a su antojo. Pero lo más extraordinario es ver esa evolución que presenciamos también en los otros dos personajes. De hecho, Jae Han puso los cimientos de temple y visión policial que años después vemos palpables en la detective Cha, y que a su manera insiste —a vuelta de tuerca y guión— en enseñarle a Park. Es un sincretismo que se entiende por sí sólo, un ciclo que se renueva y renace en cada caso, cada cambio de camino, cada distorsión de tiempo; y eso lo continuamos viendo hasta el final.

Los asesinatos seriales de Hwaseong (Ep. 02, 03, 04) serán un prefacio de lo desastroso que resulta cambiar el destino, alterar el orden y tratar de revertir la maldad humana. Ni Park ni Lee, como unión ambigua de dos épocas distintas, estaban listos para aquel enigmático primer golpe donde salvar una vida inocente terminaría por liquidar otra que también lo era; una broma macabra de la distorsión del tiempo. Lee no sólo es tratado con la punta del pie por colegas de otro bando después de su error, sino que su existencia le tira un jaque mate siniestro cuando la chica que le robó la razón siendo aún un inexperto policía es maniatada y asesinada en esas calles oscuras donde tantas veces custodió su caminar. Jae Han jamás vuelve a ser el mismo desde ese día; no se le amarga la existencia por el crimen, pero a nivel personal se cubre el rostro y el alma con una fachada dura, desenfadada y burocrática, evitando crear vínculos tan fuertes con la gente, y adopta un porte férreo pero frágil que se resquebraja más de una vez por culpa de su innata bondad.

La muerte de la hija de su amigo ex-convicto termina convirtiéndose en el punto sin retorno que lo invita a abandonar todo, incluso las transmisiones, corroído por la culpa de saber que esa tragedia pudo evitarse. Irónicamente en el presente las cosas no terminan mejor: cuando el padre de la niña sale de prisión busca venganza por la prematura muerte de la nena y sin proponérselo termina con la vida de la detective Cha Soo Hyun en una fracción de segundos. Un desastre total. Para ese entonces Park ya había tenido más de un roce con Soo Hyun por los métodos tan distintos con los que procedían por su cuenta, pero eso no evitó que entre los dos se forjara al poco tiempo una tierna tendencia de respeto profesional en la que ambos se apoyaban entre conversaciones silenciosa y diálogos pétreos. Existía un vínculo forjado en plomo para cuando aquel auto de refrigeración estalla la noche más fría de la ciudad, por lo que el teniente no titubea ni un segundo para enmendar el daño que ocasionó al osar manipular el tiempo. Guiados por motivos propios, tanto él como Lee, se las ingenian para corregir el escenario caótico que han creado y consiguen, contra todo pronóstico, poner en orden el universo una vez más.

Ya a la mitad de la serie le toca el turno a la detective Cha Soo Hyun sufrir una sacudida existencial cuando es encontrado el cadáver de una mujer con el sello innegable de un aparente asesino serial que estuvo a punto de convertirla en víctima en sus tiempos de aprendiz. En éste arco vemos cómo se crea un monstruo, dijera Park, a sabiendas de que el chico no nació siéndolo. El criminal que nos atañe (Ep, 09, 10, 11, 12) podría pasar desapercibido para cualquiera: tímido, joven, obsesivo compulsivo y silencioso; es gracias a escasos flashbacks de su infancia que comprendemos su calvario. Nos adentramos a su psique más profunda para encontrar los restos traumáticos donde se asentaron sus complejos. La visión de la madre carcomida por la depresión es una imagen tan fuerte como desoladora, pero necesaria para tropezar con los indicios donde la mente del chico se dañó; ahí donde la percepción de la realidad se quebró hasta hacerle perder cualquier trozo de benevolencia que pudo haber retenido hasta entonces (le vemos de niño salvar a un cachorrito y justo después a su madre desechando su cuerpecito en una bolsa negra de plástico). Si alguien, cualquier persona, le hubiera tendido una mano, se lamente Park, quizá todo sería distinto; porque como estudioso de la mente no puede evitar sentir un grado de condescendencia frente a esos parias de la sociedad que sólo fueron víctimas de la circunstancias, y sabe que el asesino de Hongwong fue uno de ellos. Pero para la detective Soo Hyun aquello es muy distinto: no puede darse el lujo de compadecer a un monstruo que, si dependiera de su decisión, ella misma lo mataría. Estuvo a nada de ser una de sus muertas en el ‘97, cuando se aventuró sola a buscarlo por los callejones oscuros donde se fundía con el entorno. Fue una decisión estúpida nacida de la firme convicción de intentar ayudar a sus camaradas, pero el desenlace casi termina en tragedia y en la comisaría había alguien que jamás se hubiera perdonado eso.

La relación tan peculiar entre Soo Hyun y Jae Han está como para escribir un informe bonito, de esos largos, toscos, repleto de metáforas, simbolismos y confesiones dichas entre líneas. Son una pareja única y dispar, ridiculizada más por la actitud tan ingenua de él y la admiración tan desmedida de ella, pero enternecida también por una perseverancia, una tozudez y una gallardía que se les escurre a los dos de una manera tan natural que me resultó imposible no caer rendida a sus pies. Los crímenes de Hongwong se convierten en un parteaguas en su carrera al enseñarles de nueva cuenta lo frágil que puede ser la vida. Si para Cha el traumatismo del momento fue tremendo, para Lee su deficiencia profesional cargó con una doble decepción. Esa última escena entre ambos en el noveno episodio, cuando él la encuentra maniatada e inconsciente en la banqueta, es soberbia como pocas (pedazo de actuaciones, eh). Se me ha erizado la piel apenas ella reacciona e intenta zafarse de los brazos de Lee y emprender la huida, para después dejar de forcejear: cae en cuenta que si él está ahí es porque el horror ha terminado. Resulta desgarrador ver cómo Jae Han se quiebra mientras la abraza con impotencia y le pide perdón por llegar tarde, trayendo a su memoria aquella noche en la cual en verdad llegó tarde sólo para encontrar el cuerpo ultrajado de la chica que le gustaba tirado en el piso como un pedazo de basura. Y es que ya en este punto de la historia sabemos el detective Lee no es muy verbal, no suele ir por la vida dando una homilía de valores éticos, ni compartiendo experiencias de trabajo a cuanta persona se le ponga enfrente; el tipo es más de acciones que de palabras. Sin embargo —y no deja de ser una tremenda ironía— Soo Hyun con su sola presencia y su mera actitud llena de indecisiones y torpeza logra atravesar todas esas capas de oso indomable para escucharle expiar sus frustraciones y de paso para enseñarle que los policías sí se desmoronan, también tienen temores e incluso huyen, pero siempre están ahí en pie de guerra para acudir al primer llamado. “¿Sabes? A mi también me dan miedo a los criminales, pero ¿qué hago? Es un trabajo que alguien tiene que realizar ¿no? Y nosotros estamos ahí para hacerlo, aunque nos de miedo”. (Ep.10) La relación posee un nivel de confianza muy peculiar porque se supone que Lee apenas la tolera y Cha lo admira tanto que podría limpiar hasta los pasillos por donde él camina (de ahí que él diga que no la tolera; tanta atención le agobia) y aun así Jae Han le enseña a ser una detective con amor a la verdad mientras ella le enseña a ser una mejor persona, a devolverle sin saberlo un poco de la confianza que se le murió cuando le falló a la joven secretaria de impecable falda plisada, linda sonrisa y timidez desbordante que murió en Hwaseong. Lee le inyecta valor cuando ella ve su primer cadáver, cuando le ayuda a recordar las pocas sensaciones durante sus horas de secuestro y también cuando estuvo a punto de renunciar a su trabajo debido al trauma derivado del cautiverio. Él, con su fuerte personalidad fungió como el piso firme donde Soo Hyun forjó su caminar; la evolución de su carrera y la palpable capacidad de sus métodos de investigación tienen la firma de Lee por todos lados. No hubo en toda la serie una relación más pura y legítima que la de ellos.

El último caso —basado en otro hecho ocurrido en la vida real— no sólo es el más extenso; también es el idóneo por exponer toda la farsa policial sobre la que nuestros protagonistas caminan. A la par de eso, vemos como las transmisiones se complican y dos personas más les escuchan. Esto fue un alivio total porque viví con el miedo a que todo ocurriera sólo en la mente de Park y el tipo tuviera alguna especie de enfermedad mental o disociación de la realidad que le llevara a escuchar cosas donde no se escuchaba nada y para tratar de arreglar a su manera la trágica vida de su hermano, que fue juzgado siendo inocente. De hecho, el verdadero peso de este drama recae en ese crimen final que resulta turbio y oscuro; desde la manera tan burda en la que se plantaron a testigos, hasta los señalamientos prefabricados y la desaparición de evidencias. Me ha parecido nefasta la actitud tan engreída de Kim Bum Joo, tanto como lo fue para el bueno de Lee, que ve con impotencia cómo la familia del chico con el que ha compartido sus transmisiones se va desmoronando a pedazos por culpa de las güarrerías de Kim y él no puede hacer nada para evitarlo, a pesar de que Park desde el presente le suplica que haga todo lo posible. Lee intenta —y vaya que lo hace— hasta lo imposible para limpiar toda la inmundicia creada desde la comisaría más pequeña hasta las altas cúpulas del poder pero no sin derramar hasta la última gota de su sangre en el proceso; y como en una broma macabra del destino lo mismo le pasa a Park en el 2015. Lee y Park jamás compartieron una escena juntos en nuestro tiempo, y sin embargo no la necesitaron, a través del anticuado radio de transmisión fuimos testigos mudos de una amistad que nació de la incertidumbre más pura hasta entablarse en un compañerismo obsesivo que los llevaba a cargar con el pesado artilugio allá a donde fueran, como un amuleto de la buena suerte, como un escudo inquebrantable con el que pensaban que podían mejorar las cosas; donde compartieron ideas, frustraciones y 2.5 litros de lágrimas entre casos torcidos por el paso de los años y sepultados por el polvo acumulado, esos mismos que se habían mantenido sin posibilidad de solución hasta que ellos llegaron. El episodio 13 es un noble homenaje a esa relación fraternal, y aporta un dejo de paternidad por parte de Lee cuando conoce en su realidad al niño del radio, a un pequeño Park, triste y solitario, que añoraba una buena torta de arroz cuando creía que la vida se le caía a pedazos. No, no fue necesaria ninguna conversación, ningún dialogo trillado, ninguna llamada de atención por salir ahí afuera a altar horas de la noche. Como lo dije antes, el entrañable Lee siempre fue más de acciones que de palabras. Acciones calladas y sin presunciones; honestas, como pagar la comida del pequeño esa amarga noche y de todas las que vendrían después de esa.

El episodio final fue bestial y la montaña rusa en la que te subes esos 90 minutos de gloria y frenesí te dejan la cabeza un poco hundida entre la confusión y la angustia. Se podría decir que la serie termina en un cliffhanger que de plano yo no me esperaba (porque ni sabía que los dramas coreanos tenían segundas temporadas), así que estuve a punto de infartarme. Con Signal al parecer están abiertos a esa posibilidad y sinceramente yo no soy nadie para negarme; de hecho ya tengo las palomitas en la alacena, los pañuelos para el llanto y tres tarros de helado de chocolate amargo en la nevera para cuando el momento definitivo llegue. Quiero ver más de Lee, y de Park y de Cha en mi pantalla. Quiero verlos sentados a los tres en el presente, con una sonrisa en sus labios, compartiendo unos tragos de soju y brindando por burlarse de la muerte, del pasado, del tiempo, y de la peste corrupta que los quiso desaparecer como si fueran desechos. Quiero verles luchar contra las alimañas que siguen ocupando cubículos y escritorios en las comisarías y acabar con los criminales oxidados que se esconden de sus propios crímenes. Porque en el fondo queremos creer que sí, que ahí afuera hay policías honestos que se dejan el alma y el cuerpo en su trabajo; que no ignorarán jamás el clamor de alguien que pide justicia; que van de puerta en puerta hablando con testigos; analizando pistas; contando casquillos; perfilando culpables; encontrado cadáveres de desaparecidos veteranos olvidados por el tiempo y carcomidos por la tierra.

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The K2
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ago 28, 2019
16 of 16 episodios vistos
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Global 8.0
Historia 7.5
Acting/Cast 8.5
Música 10
Volver a ver 5.0
This review may contain spoilers
The K2 no me enganchó en ningún momento a lo largo de todo su primer episodio, ni siquiera a merced del segundo, y a esas alturas hasta pensé en la idea de pausar su visionado, pero me contuve por tres motivos: Ese “Yo no la maté” que escupe Anna en las calles de Barcelona me dió un escalofrío extraño y encendió un poquito mi curiosidad por sus primeros años, y lo vívido por Je Ha en Irak también tuvo su pega; pero fue el peculiar vínculo entre la empresaria Choi Yoo Jin y el político Jang Se Joon lo que me obligó a quedarme pegada en ese inicio tan accidentado. Pero el click definitivo llegó con el final del segundo episodio, ahí donde Je Ha le demuestra a Yoo Jin de qué tamaño es el rencor que guarda en su cabeza; que él ya no está para lealtades a banderas ni medallas en el pecho.

Choi Yoo Jin es una diosa, y de las grandes. De esas deidades temidas a las que hay que venerar y rendirle devoción cuando pasen a tu lado porque, si tienen ganas, te matan con la mirada sin pensarlo dos veces. Ella es la protagonista de la serie. Si ese era el objetivo o no de sus creadores eso ya es totalmente discutible, pero ella se roba cada escena con una grosería innegable y lo hace porque su trasfondo es más profundo y sus intenciones más explícitas. No olvidemos que es la esposa de un político. De perfil bajo y humilde pasado, pero con una personalidad que se intuye honesta, servicial y honrada. No deja de ser una fachada, claro está. Una actitud acartonada, previamente creada por el partido, para convertirlos a los dos (a él y a ella) en una pareja mesiánica que le haga ganar escaños en la Asamblea mientras dirigen el país con la mano izquierda. Porque si lo pensamos bien, Yoo Jin es el eje central de toda la historia; el punto único donde todos convergen, incluyendo a su propio esposo, que sólo es un títere puesto en escena para aparentar; para imaginar que todo está bien en ese tablero resquebrajado desde los cimientos.

Ella incluso se mantiene firme allí donde Park Kwan Soo se muestra tonto y cobarde. Con una flojera jodida y pastosa. Con una niñeria absurda que no cuadra con su edad. Él está solo en su camino a la presidencia (como si su Reina jamás hubiera existido), mientras Choi y Jang se juegan la cordura y el poco amor que les queda en la memoria para saciar una ambición que parece jamás mermar. Y no voy a esconder el hecho de que Jang Se Joon le faltó fuerza, pero por lo menos levantó la mirada y se contuvo íntegro donde su contrincante falló una y otra vez. Sin embargo es Choi Yoo Jin la que lo convirtió en el hombre que dice ser (para bien o para mal); a pesar de que él la usó para catapultarse en los cubículos de la política y se aprovechó del amor que le tenía para rodearse de gente poderosa y cínica. No deja de ser una estrategia estúpida; impulsada por una sed irracional de llenar su vacío existencial con eso, con algo tan mundano como el dinero y la posición social. Se Joon lo abandonó todo por un nivel profesional al cual al aspirar y la tristeza que un momento dado pudo haber sentido poco a poco la fue convirtiendo en ansias vagas; en realidades alternas donde pudiera ser alguien independiente; un hombre poderoso sentado en la cima de todos. Aunque sólo fuera para aparentar.

Sung Won es un niñato. Un malcriado, mimado y engreído muchachito que tuvo todo a sus pies y se la pasa bomba picándole las costillas a su media hermana sólo para divertirse un rato. Así fue como llegó a la presidencia del Grupo JB mientras que ella tuvo que dejarse las lágrimas en el camino para sentarse en su trono de cristal. Para ganarse a pulso y puesto lo que le tocaba por derecho. Aunque Sung Won se las da de intelectual, su astucia y temperamento no le rozan ni los talones a Yoo Jin y la templanza que recubre su rostro pétreo.

Escupamos la sinceridad que se resbalaba por la pantalla desde el primer episodio: Choi Yoo Jin estaba muy enamorada de Kim Je Ha. Pero muchísimo, oye. A un grado nauseabundo y enfermo, y sin embargo, sincero. Ella lo sabe, él lo sabe y nosotros lo sabemos. Por ellos dos me quedé pegada a la pantalla 16 episodios enteros. Por ellos estuve al filo de la ansiedad y por ellos me dolió cuando el drama llegó al final. Porque su vínculo fue muy extraño, pero genuino, y me atrevería a decir que incluso leal. Los dos tenían heridas profundas con cicatrices en la mirada, pero de diferentes orígenes y por circunstancias opuestas, y sin embargo fueron capaces de alcanzar un grado de comprensión que se transparentaba en un gesto, en un acto, en una frase. En el mismo nombre pronunciado con suma ternura por ella cuando le suplica que regrese con vida aunque él no sea capaz de matar a su acérrimo enemigo en aquella emboscada en la casa de seguridad. No guardaba Yoo Jin únicamente un amor maternal hacia Je Ha. Era un amor carnal; una tensión sexual que se respiraba hasta en su caminar. En esa sonrisa que le dedica justo antes de que las puertas del elevador se cierren frente a los dos. En esos momentos en los que ella era totalmente transparente. O cuando él intuye que algo anda mal en la reunión privada donde activó la alarma contra incendios y portó un paraguas para evitar que la golpeara la lluvia artificial (que suficiente tenía ya con los misiles que su familia le acaba de obsequiar) o justo después, cuando él le corrige la postura antes de salir y enfrentarse a la mierda de realidad que le espera en la superficie. Y lo curioso fue que éste no era un amor recíproco. Je Ha ya estaba muy perdido por Anna, pero guardaba hacia Yoo Jin un respeto por su persona que ella encontraba extrañamente agradable.

Porque a pesar de las decepciones que se le percibían en sus gestos todavía era un soldado recto. Un soldado verdadero. Pero el vínculo tan peculiar entre Choi Yoo Jin y Jang Se Joon fue más denso que el de ella y su guardaespalda. La tensión entre ambos nunca estuvo ahí y sin embargo era fácil percibir todas esas capas de experiencias amargas acumuladas en sus hombros. Ese cansancio perpetuo de aparentar ser la pareja perfecta frente un pueblo que se inclinaba ante su presencia. El autosacrificio de él en Cloud 9 fue la más grande y honesta prueba de amor que alguna vez le pudo ofrecer en toda su existencia. Fue también un acto de redención y disculpa por haberla tratado tan pésimamente mal y regodearse de ello en su cara (he hecho, era lo único que podía hacer; por todo lo demás estuvo atado de manos). Y no, no quiero justificar su actitud, ni señalar a ninguno. Los dos son unos enfermos de poder que prefirieron la muerte a renunciar a él. Su distorsión de la realidad, y la imagen que tienen de ellos mismos no dejan de resultar irónicas y deplorables. En ambos esa distorsión bizarra entre el odio y el amor se mezcló como una fórmula amarga que los acompañó en esa conmovedora despedida antes de refundirse en el infierno. Porque muy en el fondo sabían que se lo merecían.

Go Anna y Kim Je Ha son LA PAREJA de la serie ¿va? Se complementan. Están ahí para apoyarse en sus fallos y sus traumas. Ella por no haber visto tanto y él por haber visto demasiado. Ambos intentan encontrar su lugar en el mundo y se dejan el alma en ello, y la verdad es que se merecen el final bonito que tuvieron nada más porque ya se las habían visto muy negras en la vida como para aparte joderles más la existencia matando a uno de los dos. Ahora, creo que vale la pena señalar algo que se nota desde un comienzo y algunos parecen pasar por alto: The K2 no es un drama romántico; jamás se mueve por el ámbito sentimental sino por el de acción y política, así tal cual. Por eso se entiende que ésta pareja no sea la piedra angular de todo, sino un complemento. A pesar de que su felicidad sí fue una prioridad final, no deja de ser un recurso argumental. La fuerza de la historia recayó en los actores más veteranos y el trasfondo de éstos fue mucho más diverso y concienzudo que el de Anna y Je Ha. Y me alegro de ello, maldita sea. Aun así, su química fue adecuada y las escenas que compartieron juntos me parecieron de una ternura y una honestidad inmensas, lo cual nunca me cansaré de ver, a pesar de que creí que me costaría horrores alejarme de la imagen mental que tenía de Healer y sus personajes tan adorables. Sin embargo, admito que Anna jamás la sentí como protagonista, y eso fue en parte porque su personaje tardó mucho (muchísimo) en despegar, y cuando lo hizo siguió siendo muy tiesa, robótica y sumisa. No creo que el problema sea de Yoona, la chica que la interpreta, sino más bien de sus creadores. Anna, al igual que su padre, sólo fueron títeres de los hermanos Choi, que eran muy superiores a ellos respecto a astucia y posición. Y eso es algo que se entrevé desde un comienzo. Me hubiera gustado que brillara más por iniciativa propia, que no fuera únicamente una princesa en apuros esperando al caballero que la salvara de la bruja malvada y la sacara de ese castillo infernal en el que vivía recluida. Pudieron hacerla más valiente, menos traumatizada por las experiencias pasadas, aunque su actitud introvertida, junto con su fobia, concuerdan con su truculento pasado y la imagen de su madre muerta por sobredosis de somníferos y alcohol. Es Je Ha quien la saca de su prisión mental para recalcarle (y enseñarse a sí mismo) que se puede ser feliz en medio de ese calvario miserable. Fue una ayuda mutua y pausada que me pareció una delicia de ver.

El OST me ha parecido soberbio como pocos y posiblemente uno de los puntos más fuertes de la serie. Guarda la esencia y el equilibro perfecto entre lo clásico y la acción logrando así compenetrarse de manera estupenda entre cada escena con una fuerza descomunal para convertirse con facilidad en un protagonista más.

Jamás me quedó muy clara cuál era la relación personal entre la empresaria Choi y la jefa Kim pero oye, yo las shippeo desde el primer episodio. Me hubiera gustado que se profundizara más en su relación. En cómo ella llegó a ser su mano derecha. Ya sabemos que Yoo Jin nunca tuvo a muchas personas en su círculo cercano y las poquitas que estuvieron a su lado fueron miembros del selecto grupo de Cloud 9, así que su relación me pareció muy peculiar y extraordinaria.

Song Yoon Ah es mi líder espiritual. Así tal cual.

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